
viernes 10 de abril de 2026
Esta nueva figura se ha hecho tomando como modelo el primer Tarlà conservado, que se encuentra en el Museo de Historia de Girona y que giró hasta los años 80.
Esta nueva figura se ha realizado tomando como modelo el primer Tarlà conservado, que se encuentra en el Museo de Historia de Girona y que estuvo en funcionamiento hasta los años 80.
Una de las principales novedades de las Fiestas de Primavera de este año, que se celebran del 17 al 26 de abril, es el estreno de un nuevo Tarlà, que se ha renovado de forma íntegra.
Esta nueva versión, que es la quinta que se conserva, es más ligera, más resistente e incorpora nuevas soluciones tecnológicas para adaptarlo a las necesidades actuales. Todo ello manteniendo la estética clásica y los acabados artesanales. Para ello, se ha tomado como modelo el primer Tarlà conservado, que se encuentra en el Museo de Historia de Girona y que estuvo en funcionamiento hasta los años 80.
Este primer Tarlà se puede ver expuesto durante todo el año, en el escaparate junto al resto de figuras que se han preservado de la antigua imaginería festiva de Girona, que datan del siglo XIX. De autor desconocido, la cabeza, el cuerpo y las piernas están hechas de madera y la estructura de los brazos es de hierro.
Es una figura de origen incierto; algunos autores sugieren que podría tratarse del reclamo publicitario de algún establecimiento de la calle Argenteria. Acabó convirtiéndose en un elemento característico de las fiestas vecinales de la calle que se celebraban alrededor de San Agustín (28 de agosto). Eran una de las últimas celebraciones del periodo estival y una de las fiestas más conocidas de la ciudad.
El Tarlà, después de un paseo por las calles del barrio, era colgado entre dos balcones mediante una barra. La barra, por uno de sus extremos, tenía un volante que permitía hacerlo girar. Cuando la barra se mueve, la figura simula hacer piruetas mediante un sencillo sistema de articulaciones. Tiene los brazos articulados a la altura de los hombros, y las piernas se mueven por las articulaciones de la pelvis, las rodillas y los pies.
A mediados del siglo XX, las fiestas de la calle Argenteria desaparecieron y el Tarlà, tras unos años en desuso, se recuperó para las Fiestas de Primavera del mes de abril.
Antiguamente el Tarlà cada año vestía de forma diferente: existe documentación que nos permite saber que llevó vestuario de ciclista, de payaso, de paje medieval, de campesino con barretina, con esmoquin y sombrero de copa... el traje actual de juglar fue diseñado por Joaquim Pla i Dalmau en los años sesenta del siglo pasado.
Su popularidad lo convirtió en el protagonista de una leyenda. La leyenda dice que fue el encargado de distraer a los vecinos durante uno de los episodios de peste que siglos atrás afectaban cíclicamente a la ciudad.
Se dice en la leyenda que hace muchos y muchos años, la ciudad de Girona sufrió un grave episodio de peste, que se ensañó con la calle Argenteria, que tuvo que ponerse en cuarentena.
Para distraer a los niños y a la ciudadanía gerundense durante el confinamiento provocado por la epidemia, un personaje empezó a dar volteretas.
Es la reminiscencia de otra leyenda que contaba que un habitante de la calle se había visto protegido de la peste gracias a la devoción a San Agustín, patrón de la calle. En uno de los edificios de la calle aún hoy se encuentra una capilla con la imagen del santo.